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Nuevos egresados de Arquitectura y Diseño

El pasado 11 de Mayo se realizó la Ceremonia de Titulación de la FAD.

Nuevos egresados de Arquitectura y Diseño

En una ceremonia en la que participaron el Rector de la Universidad, Cristián Nazer, el Vicerrector Académico,  Roberto Vega y el Decano de la FAD, Felipe Assadi, además de los directivos y docentes de ambas Escuelas, 57 alumnos de Arquitectura y Diseño obtuvieron su diploma de Titulación.

En la ocasión, se entregó la Medalla de Reconocimiento a los estudiantes que obtuvieron Distinción Máxima en sus proyectos de Título. De esta manera. 4 alumnos de Arquitectura y 8 pertenecientes  a las dos menciones de Diseño, recibieron la Medalla de mano de las máximas autoridades de la FAD: la Directora de Arquitectura Magdalena Sierra, el Director de Diseño Francesco Di Girólamo y el Decano Felipe Assadi.

Por otra parte, se entregaron los “Premios Facultad de Arquitectura y Diseño 2016” a los egresados Belén Segú (Diseño Gráfico), Constanza Quintanilla (Diseño de Ambientes y Objetos) y Cristián Lecaros (Arquitectura).

La ceremonia concluyó con el discurso de éste último, el cual reproducimos a continuación:

“A mediados del año pasado, fui invitado a una charla realizada por el arquitecto y artista chileno Alfredo Jaar. Expuso sus principales obras, pero fue una la que me llamó mucho la atención. Se trataba de un pequeño pabellón hecho en un pueblo Sueco que giraba en torno a una industria papelera. La municipalidad lo invita a crear una especie de museo. 

Jaar decide salir a preguntar a sus habitantes algo simple: “Necesita usted cultura en su pueblo?” Sorprendido se dio cuenta que las respuestas no eran las que esperaba. “Estamos bien con lo que tenemos” “No es necesario”, “La industria nos da educación, plazas, trabajo, que más se puede pedir?”, decían las personas.

Ante esta situación, decide crear un pabellón temporal con la particularidad de que en su construcción los materiales debían venir de la industria papelera que sostenía la economía del lugar. Construye un edificio de madera y papel por un solo día, creando una necesidad que al parecer permanecía oculta: la cultura. En conjunto con artistas suecos, monta el pabellón en el centro de la ciudad y convoca al pueblo a observar por primera vez una construcción relacionada a la cultura. Con una gran inauguración, el pueblo entero vio cómo su alcalde cortaba la cinta del primer edificio de este tipo en la zona. Niños, jóvenes y adultos disfrutaron un día completo en el lugar.

24 horas después, Jaar convoca nuevamente al pueblo e incendia frente a todos el edificio. Las protestas, obviamente, no se hicieron esperar ante la radicalidad del artista; las consecuencias medioambientales que el incendio provocaría, cómo no se va a reciclar el material, la contaminación… pero principalmente alegaron por la pérdida de algo que ellos ya consideraban como suyo. Su museo se incendia en 10 minutos. Un año después, Alfredo Jaar es invitado para la creación definitiva y permanente del nuevo centro cultural del pueblo.

Varios conceptos se me vienen a la cabeza; Radicalidad, No conformarse con lo que está, creer en una idea, investigar, innovar, rol social, bien común, creatividad, simpleza, diseño, arquitectura. Esta historia es reflejo y referente sobre nuestra profesión.

Estimadas Autoridades, Profesores, Funcionarios, Compañeros y Familiares:

Comienzo estas palabras con esta historia que personalmente me marcó. Luego de escuchar a Jaar contarla, dijo una frase interesante: “La investigación para la creación de un nuevo proyecto equivale a un 98%, el resto es puro resultado”, lo mismo nos decían en el colegio cuando entrenábamos atletismo: “El entrenamiento es un 90%, lo otro ya es talento”.

Como arquitectos y diseñadores, Tenemos la responsabilidad de salir al mundo laboral a marcar diferencias. En un mundo sumamente competitivo, y sobre todo en nuestras profesiones, es importante que con todas las herramientas que nos dio la universidad podamos diferenciarnos, ejemplos de ex alumnos que lo hacen permanentemente nos sobran.

Me di cuenta desde que entré a la universidad que había que comprometerse e involucrarse un poco más. Que destacar tal vez no cuesta mucho, solo hay que preocuparse de detalles. Ser responsable, puntual, tener una buena relación con los compañeros y profesores, que pese a los logros, distinciones o premios siempre hay que mantener la humildad, que mejorar un ambiente se puede hacer mediante una simple pero verdadera sonrisa. Creo que esto también aplica para lo que se nos viene… Hoy nos despedimos de nuestra acogedora escuela para demostrarlo. Fueron largos años de aprendizaje, de enfrentarse a no entender nada de lo que nos decían, de abrir la mente a otro mundo, hacer nuevas amistades, de dominar ese terror a presentar exámenes ante comisiones, valorar muchísimo esas sagradas horas de sueño, de estar creando constantemente. Podría decir que asimilamos una frase que fui entendiendo cada vez más; “Dolor, no eres un mal”.

Fue una etapa en la vida que ha dejado una gran huella en cada uno de nosotros. No vamos a decir que fue fácil, ni poco estresante, pero esta noche nos encontramos todos aquí, llegamos a la meta. Pienso que estudiar arquitectura y diseño es como correr una maratón; partimos todos motivados y entusiasmados, tenemos dudas en la mitad viendo que varios se van retirando, casi nos desmayamos hacia el final, pero cruzar la meta es lo más emocionante del mundo. Especialmente a nuestra generación le tocó vivir importantes cambios; decano, profesores, mallas curriculares. Por primera vez en 25 años la Facultad de Arquitectura logró acreditarse, en un proceso de replantear la enseñanza, de formar discusiones en claustros de alumnos y profesores. Tuve el privilegio de representar al alumnado en estos procesos, viendo una voluntad de Escuela por mejorar. Creo firmemente que nos vamos de una facultad mucho más fortalecida y bien posicionada.

No puedo dejar de agradecer a todos los involucrados que nos rodearon en el desarrollo de nuestras carreras. A nuestras familias por el apoyo que seguramente a todos nos ayudó para estar aquí, por la paciencia también, nuestras casas vieron con el paso del tiempo ser rellenadas de cartones, reglas, pegamentos, palitos de maqueta, tazas de café y trasnoches… Gracias a nuestros profesores por el gran esfuerzo de educar a futuros profesionales de excelencia, Gracias a todas esas personas que mantuvieron la limpieza y el orden en la Escuela. Gracias a nuestros directivos, Felipe, Maida, Francesco, Francisco, Francis, Elisa , Vicky y a todos quienes nos acompañaron en esta gran etapa por entregarse en un 100%, mejorando continuamente nuestras facultades. Creo que la especial magia que tiene nuestra Escuela es la cercanía que logramos tener entre profesores, alumnos, funcionarios y directivos. Algo así como sentirse en casa. No olvidemos nunca que tenemos un compromiso social frente a la sociedad, que estudiamos para salir a mejorar lo que ya está. Nuestras profesiones nos dan la gran oportunidad de movernos en ámbitos interdisciplinarios, potenciando nuestras especialidades. Espero que siempre tengamos en nuestras mentes esto y que constantemente nos esforcemos por ir más allá siendo líderes dentro de una sociedad que necesita del entusiasmo joven para el progreso. Ahora es tiempo de salir al mundo real y decir con orgullo: Somos Arquitectos y Diseñadores de la Finis Terrae. Muchas gracias”.