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Estudio analiza uso de la tecnología en zonas apartadas del país

Isabel Pavez, docente de la Escuela de Periodismo, formó parte de un estudio chileno donde se investigó las razones por las cuales un alto porcentaje de los habitantes de sectores aislados que tienen acceso a internet, no hacen uso de éste.

Estudio analiza uso de la tecnología en zonas apartadas del país

¿Cómo surgió la idea de hacer esta investigación?

La idea fue de Teresa Correa de la Universidad Diego Portales, quien me invitó a participar de este estudio como investigadora asociada. Nosotras nos conocimos en la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica y mantuvimos contacto mientras ella hacía su doctorado en USA y yo en Inglaterra. A las dos siempre nos han interesado temas ligados a la adopción de nuevas tecnologías y en especial el uso de internet en niños y en familias. Ella sabía del programa Todo Chile Comunicado y que, a cinco años de su implementación los resultados en términos de uso eran muy dispares, entonces me invitó a que formuláramos un proyecto de investigación para Fondecyt, para estudiar cuáles son los factores que inciden en que alguien, teniendo infraestructura y posibilidades de conectarse a internet, lo haga o no, y por qué. Nuestra idea siempre fue encontrar datos que sean relevantes para la formulación de políticas públicas ligadas a la adopción digital. 

¿Cuál fue el procedimiento utilizado para el estudio?

Este es un proyecto de investigación de tres años financiado a través de un Fondecyt. El primer año estuvimos nosotras en terreno, conociendo algunas de las localidades y entrevistando a vecinos y actores relevantes (juntas de vecinos, directores de escuelas, personas de la municipalidad, etc.). Esa etapa fue etnográfica cualitativa. Ahí visitamos 10 localidades del norte, centro y sur, tales como Inca del Oro, Alto del Carmen, Máfil, Malihue y Carrizal, entre otras. Los datos obtenidos nos dieron la base para crear una encuesta representativa que fue aplicada a 1.000 hogares, de 20 localidades beneficiadas por el programa Todo Chile Comunicado y que han tenido alto, mediano y bajo tráfico de datos. Ahora estamos en la tercera etapa, con focus groups para poder clarificar algunos de los resultados de la encuesta que fueron relevantes, tales como el temor a lo nuevo, la mentalidad de aislamiento y la falta de interés que genera internet en hogares donde no hay niños ni jóvenes.

¿Cuáles son los factores que influyen en que residentes de sectores aislados no usen la tecnología que tienen a su alcance?

Entre lo que pudimos observar hay una mezcla de temor a lo nuevo, y desconocimiento, dos factores que influyen directamente en el poco interés que se tiene por adoptar internet. Estamos hablando de poblados aislados y altamente envejecidos, donde la televisión cumple el rol principal de entretención y el teléfono a través de llamadas de voz y mensajes de texto, la de comunicación. Internet y todas las ventajas que puede traer en estos ámbitos no es del todo conocido e implica aprender a utilizar ya sea un teléfono inteligente o un computador. Ahí las personas se desmotivan mucho y no lo encuentran útil o interesante. También influye el tipo de trabajo que ellos tienen, que en su mayoría es manual, entonces tampoco es en sí una necesidad para su desarrollo laboral. Aunque vimos casos muy interesantes de artesanos y agricultores que se vieron muy beneficiados en sus emprendimientos.  Distinto es el caso cuando hay niños y jóvenes en el hogar, porque ellos sí lo utilizan y lo necesitan con fines educativos, en estos hogares los padres están mucho más dispuestos a adquirirlo y de paso también a aprender. 

 

A tu juicio ¿Qué medidas se debieran tomar a nivel país para revertir esta situación?

Si bien es necesaria más capacitación, la encuesta también demostró que el interés por asistir a una era muy bajo, entonces el desafío es enfocar estas capacitaciones a temas que sean de su interés y que a través de eso aprendan a usar internet. Por ejemplo, enseñar a postular a fondos agrícolas, o a buscar información que les sea útil o relevante en su propio contexto, en su vida diaria. Sin embargo, también hay que tomar en cuenta que internet no es la solución a todos los problemas, y que usar tecnologías sólo por usar tecnologías tampoco es lo ideal. Desde mi punto de vista las personas están en todo su derecho a no querer adoptar internet, siempre y cuando esta sea una decisión informada y que puedan suplir sus necesidades a través de otros medios. En definitiva que internet y todas las ventajas que trae su uso sea una opción, y hoy en día es sólo una opción en términos de infraestructura pero no de capacitación, las personas no saben realmente cómo les puede servir en su día a día. 

¿Qué te motivó a querer investigar este tema?​

La verdad es que me entusiasma mucho el rol de las nuevas tecnologías en la vida diaria de las personas, particularmente en poblaciones vulnerables o desaventajadas, porque creo que es ahí donde realmente se puede hacer una diferencia, y porque además tenemos una responsabilidad social de entregar herramientas a estos grupos. Por otro lado, lo que más me gustó de este tema es que tenemos la opción de estudiar por qué si está la posibilidad ser parte del mundo digital hay personas que no están aprovechando esta oportunidad, ya sea por desconocimiento o por falta interés, y esto nos ayuda a entender las distintas texturas sociales y culturales que están detrás de la adopción de tecnologías. En definitiva, sentí que teníamos mucho que aprender de esta experiencia y que los resultados pueden aportar para mejorar ésta y otras políticas públicas enfocadas a la inclusión digital. 

¿Cuál es la importancia de este estudio? 

Desde mi perspectiva es muy interesante porque Chile es uno de los países con mayor conectividad en la región latinoamericana, y la penetración de smartphones e internet es prácticamente similar a la de países desarrollados. La pregunta es quién lo está utilizando, cómo y para qué. Hoy en día tenemos gran infraestructura de conexión en localidades aisladas, que es un esfuerzo gubernamental y privado enorme y donde hubo mucho presupuesto involucrado, pero la pregunta es: ¿y ahora qué? ¿Esperamos que todos lo utilicen? ¿Y de la misma forma? ¿Les hace diferencia en su vida diaria? Tenemos mucho que aprender del contexto donde estos avances se desarrollan y cómo poder entregar reales oportunidades a las personas de lugares aislados. Las cifras de conectividad o de cobertura claramente no bastan para explicar el fenómeno de inclusión digital. 

Para leer el artículo completo (El Mercurio) haga click aquí